Unión de Uniones reclama en Jumilla una PAC adaptada al territorio, ayudas justas para el viñedo y dotación de agua ante la amenaza de desaparición de la primera viña de Europa
En el marco de las jornadas estatales celebradas
en Jumilla, representantes del sector agrario de toda España y en especial de
la Región de Murcia han reclamado una revisión urgente de la Política Agraria
Común (PAC). Las demandas, canalizadas a través de Unión de Uniones, se centran
en una triple línea:
1. La retirada de los condicionantes de permanencia
en zonas declaradas catastróficas.
2. Un reparto justo y territorialmente equilibrado
de las ayudas a la cosecha en verde y al arranque de viñedo.
3. Una dotación mínima de agua que permita mantener
la actividad agraria, frenar el despoblamiento y sostener un legado cultural
milenario.
El Altiplano murciano, donde se encuentra la
primera viña de Europa en riesgo de desaparecer, sufre desde hace años los
efectos de la desertificación, agravados por el cambio climático. La reciente
declaración de zona catastrófica tras la grave sequía refuerza la necesidad de
adaptar las políticas agrarias a la realidad territorial.
La organización denuncia que estos compromisos,
que obligan a mantener cultivos o prácticas agrícolas durante varios años para
poder cobrar las ayudas, resultan inasumibles para muchas explotaciones en
zonas afectadas por fenómenos extremos, como es el caso de Jumilla y su
entorno. “No se puede exigir permanencia cuando la climatología y la falta de
agua hacen inviable continuar con la actividad”, señalaron desde Unión de
Uniones.
“Estamos ante una emergencia productiva, social y
cultural. El viñedo ha sido durante más de 3.000 años símbolo de vida, economía
y cultura en esta tierra, y no tiene sentido que desaparezca ahora por falta de
sensibilidad política y solidaridad territorial”, señalaron desde Unión de
Uniones.
Desde la organización reclaman que la PAC deje de
ser una herramienta uniforme centrada solo en el mercado, y se convierta en una
política flexible, territorializada y socialmente justa. La situación del
viñedo en Jumilla, Yecla o Bullas podría convertirse en un precedente valioso
para desarrollar modelos piloto de adaptación al cambio climático aplicables en
otras regiones en el futuro.
“La desertificación entra por aquí. Somos la
punta de lanza del problema climático y agrario en Europa. Si el viñedo cae
aquí, caerá en muchas otras zonas después. Lo que pedimos es que se actúe
ahora, con solidaridad, para no tener que lamentarlo más adelante”.
Por todo ello, Unión de Uniones reclama:
- La eliminación inmediata de los
condicionantes de permanencia en ayudas PAC en zonas catastróficas.
- Reparto más equitativo de las ayudas a
cosecha en verde y arranque, con criterios sociales, culturales y territoriales.
- Una dotación de agua suficiente y
sostenible, que permita un riego cultural y garantice la pervivencia del
modelo agrícola tradicional.
- La creación de una PAC personalizada al
territorio, que sirva de referencia para otras regiones amenazadas por la
desertificación.
Las jornadas concluyeron con un mensaje de unidad
y responsabilidad:
“El vino se bebe desde hace más de 3.000 años, y
no podemos permitir que desaparezca ahora por abandono institucional. No pueden
salvarse solo unos pocos. La PAC debe servir para proteger a quienes están en
la primera línea del cambio climático y mantener vivas nuestras raíces.”


















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