El Teatro de la Zarzuela reivindica la figura del compositor Julián Santos Carrión
El Teatro de la Zarzuela organiza un evento para reivindicar la vida y obra del compositor jumillano Julián Santos Carrión
Este viernes 31 de octubre, el
ambigú del Teatro de la Zarzuela acogerá un acto que
reivindica la figura del compositor jumillano Julián Santos Carrión (1908–1983),
autor de notable personalidad dentro del teatro lírico español del siglo
XX. El evento, concebido como una velada de homenaje y recuperación
patrimonial, comenzará con la proyección de un documental biográfico
que recorrerá los momentos más significativos de la vida y obra de Julián
Santos. A continuación, el compositor y musicólogo Salvador Martínez impartirá
una conferencia que abordará las claves estilísticas y contextuales de su
producción lírica, enmarcándola dentro de las corrientes musicales de su
tiempo.
La velada se cierra con
un recital lírico que incluirá fragmentos de cinco zarzuelas representativas de
su catálogo: La moza de la Dehesilla, La niña del boticario, Tierra
Llana, Los Gerifaltes y El fantasma de La Tercia.
Las interpretaciones correrán a cargo de las sopranos Sonia de
Munck y Carmen Mateo, el tenor Juan Noval Moro y
el barítono Gerardo Bullón, acompañados al piano por el
maestro Pedro Valero.
Como acto final, la familia
del compositor hará entrega oficial del conjunto de sus obras líricas a la
directora del Teatro de la Zarzuela, Isamay Benavente, asegurando
así su conservación en el archivo del teatro y su futura difusión.
En los mencionados trabajos de
recuperación (alguno de los títulos ha visto la luz en el Teatro Vico o en la
«Casa de la Música y Legado de las Artes»), además del apoyo del Consistorio de
Jumilla en su «Semana de la Zarzuela», ha sido importante el esfuerzo del
nieto del compositor, Eugenio Santos, director de la ‘Compañía
Lírica Julián Santos’, contando con la participación, en esta ocasión, de la
Plataforma ‘Zarzuela: Patrimonio de la Humanidad’.
Julián Santos (Jumilla
15/01/1908) fue un niño prodigio. A los 5 años ya tocaba el piano y el órgano
en la parroquia del Salvador de Jumilla, y acompañaba en las zarzuelas que su
padre dirigía en el Teatro Vico. A los 12 años compuso una misa para voces
blancas, a los 15 su primera opereta “El embrujado rey”, también era autor de
la letra y a los 16 “Sueño de Niña” una ópera-ballet de marionetas que estrenó
en el teatro Romea de Murcia en 1939 con mucho éxito de crítica y público.
Sus primeras composiciones para piano están fechadas a la edad de 16
años. Realizó en servicio militar en el Norte de áfrica (Taurit) donde siguió
componiendo bajo la tutela de Román de San José, musico mayor. Allí daba
conciertos de piano y dirigió la banda del regimiento.
Ya de vuelta a Jumilla,
durante una representación de “El Rey que rabió” que dirigía su padre y él
acompañaba en el foso, conoció a la que sería su esposa, Mª Asunción Espinosa
de los Monteros y González Conde, hija del barón del Solar de Espinosa. Un año
más tarde en 1932 se casaron con la oposición de la familia del barón a que se
celebrase dicho enlace que tuvo lugar a las 3 de la madrugada costumbre
habitual en los matrimonios no consentidos, no asistiendo ningún miembro de la
familia del barón a la boda.
La muerte de su padre en 1933
le llevó a asumir la dirección de la banda municipal de música. La Guerra Civil
obligó a la familia a trasladarse a Murcia. Fueron años difíciles: Julián daba
clases, dirigía coros y tocaba en cafés, pero la situación económica era
precaria. Vendieron y empeñaron instrumentos, y hasta rompieron el violonchelo
familiar para encender el fuego.
En ese contexto, escribió sus
primeras zarzuelas, en un momento en que el género había sido casi sustituido
por otros géneros importados, como la revista. En 1940 escribe algunas de sus
obras más emblemáticas: “El fantasma de la tercia” y “Tierra llana” y, muy
probablemente, “Los Gerifaltes” acudía para ello a la tienda de instrumentos de
Ramón Sierra para poder utilizar un piano e incluso se le facilitaba papel
pautado de la sociedad de artistas líricos españoles para poder escribir sus
obras.
Un año después, se traslada a
Madrid con su familia, buscando nuevas oportunidades. Conoció a Ernesto
Halfter, quien le propuso marchar a Alemania. La muerte de su madre precipita
los acontecimientos y Julián decide regresar a Jumilla, fiel a su entorno y a
los suyos. Allí continuó componiendo y dirigiendo la banda.
En 1947 gana el premio
nacional de zarzuelas de RNE con Los Gerifaltes con libro de
Lorenzo Guardiola, obra que se estrena en el teatro Apolo de Valencia en
febrero de 1951. El 1966 obtiene el premio Luis Almodóvar de los festivales de
España. Es dos veces premiado en la composición de pasodobles con “Agareno” en
1961 (1º premio de RNE) y “Obsesión” en 1962 (3º premio concurso Cartagena).
Mas de 400 obras conforman el legado de este compositor que ha tocado todas las
formas musicales, obras para piano, música de cámara, música religiosa, música
escénica (operetas, zarzuelas y revistas), obra sinfónica, etc.…
En 1988 se estrenó su obra más
querida “La Niña del boticario” y fue el germen para poner en marcha el
proyecto de recuperación de toda su música encabezado por su nieto Eugenio
Santos y la siempre colaboración de instituciones como el ayuntamiento de Jumilla,
la Universidad Católica de Murcia y el Instituto de Industrias Culturales de la
Región de Murcia.
De sus obras se han publicado
13 discos, y de entre ellos 5 zarzuelas u operetas, “Farruca”, “El Fantasma de
la Tercia”, “La Niña del boticario”, “Los gerifaltes” y “La moza de la
dehesilla”. Igualmente se grabaron sus obras de piano y cámara, pasodobles,
marchas fúnebres, villancicos, la obra religiosa, la música sinfónica y los
tangos y boleros que pertenecen al musical “Tango Tirao”
La totalidad de su música está
siendo editada en 42 volúmenes que recogen todo su legado y enviada a
conservatorios, bibliotecas y asociaciones musicales de toda la geografía
española.
Toda su obra original fue
donada por la familia Santos Gómez al ayuntamiento de Jumilla y está depositada
en la Casa de la Música y Legado de las Artes, edificio que fue la última
morada del compositor y hace tres años fue rehabilitado como casa-museo.














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