ESTE SÁBADO LA FEDERACIÓN DE PEÑAS NOMBRARÁ A ANTONIO MOLINA BODEGUERO MAYOR Y A SEBASTIÁN MARTINEZ AGRICULTOR DEL AÑO
El acto tendrá lugar en el
Castillo a las 9h de la noche.
El Bodeguero Mayor estudió en la Escuela Agraria de
Jumilla, donde trabajaba su padre, hombre ligado a las fiestas en los primeros
años de las cabalgatas y en la organización de algún concurso de habilidad con
tractor.
Terminó sus estudios de viticultura y enología en el
año 1995. Realizó sus prácticas en bodegas Huertas, donde trabajo una campaña
de bodega. Al año siguiente hizo la campaña de bodega en Induvasa coincidiendo
con Cristobal, actual bodeguero 2023, y finalmente al tercer año se incorporó a
Bodegas 1890 propiedad de la familia García Carrión donde continua hasta la
actualidad.
Como técnico durante todo el año lleva un control en
el campo de las labores de los viñedos propios y de agricultores, para obtener
unas uvas de la mejor calidad. En la bodega se deja cuerpo y alma en su labor
como enólogo y responsable de bodega, para formar un buen equipo con el que
trabajar, para juntos, sacar los mejores vinos de las uvas.
En cuanto al Agricultor del año, Sebastián Martínez
Gil “El Conejero”, con 11 años entra de pastor en el Prao, recorriendo con el
ganado la Herrada del Tollo, El Roalico, Coimbra....
Hasta ser llamado a hacer el servicio militar estuvo
haciendo peonadas en el campo, aprendiendo el oficio, endureciendo manos y
riñones.
Cuando terminó la mili al igual que muchos paisanos,
tuvo que emigrar. Lo hizo a Suiza, donde estuvo 10 años ahorrando dinero, que
invirtió en adquirir un tractor y ampliar la hacienda familiar. Una vez de
vuelta en España es cuando se gana su mote “El Conejero” ya que empieza en este
negocio. Pero no era un trabajo en exclusividad, pues lo complementaba con la
agricultura, aprovechando cualquier hueco para subir al Gamellón y no dejar un
salicornio en pie.
Su año lo dividía en “toca vendimiar, hay que coger la
oliva, estoy liao con la poda, a ver si encuentro cuadrilla para escadar...”
Así un año tras otro, trabajo duro, pero satisfactorio, asegura.
Ahora con sus 80 años, aún sigue pensando en qué
mejoras hacer, qué tratamiento sería mejor para tal o cual plaga y siempre
mirando al cielo.
Toda una vida de entrega y ejemplo para sus hijos y
sus nietos.


















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